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martes, 7 de junio de 2011

Debian con KDE: Preparación de sistema con arranque dual Linux - Windows

Como dije anteriormente, voy a compartir mi experiencia respecto a una instalación de Debian con KDE.

Dicen, y creo que es cierto, que es inteligente no ser redundante (al menos, no serlo demasiado). Hay múltiples artículos en la red sobre la instalación de Debian. De forma que voy a hablar más de otros pasos que no están tan cubiertos: la preparación de un sistema con arranque dual, y posteriormente la configuración post-instalación. Es decir, me centraré en el "antes" y en el "después", ya que acerca del "durante" hay montañas de información, además de tratarse de un método muy muy automatizado, que no ofrece apenas dificultades para el usuario (las pocas dificultades que puede presentar son en momentos muy puntuales de la instalación, y éstas pueden aclararse de forma breve y sencilla).

En esta entrega, entonces, procedo a explicar la preparación de un sistema dual. ¿Por qué? -se puede estar preguntando el lector. La razón es sencilla. Cuando alguien comienza con GNU/Linux, no suele estar en un momento en el que pueda prescindir al 100% de windows. Tampoco está preparado (todavía) para instalarse una máquina virtual dentro de su sistema GNU/Linux (un programa que hace de ordenador virtual con windows dentro de nuestro ordenador con Linux). De forma que la solución más habitual y más recomendable para evitar que la aventura del cambio se convierta en una pesadilla, es hacer, al menos temporalmente, un sistema con arranque dual, es decir, con los dos sistemas; con la posibilidad de elegir al arrancar el ordenador, si queremos la sesión con windows o con Linux.

Qué supone un sistema dual

En primer lugar, tiene que quedar claro qué supone un sistema dual. Por supuesto, la idea ha quedado ya definida en la anterior explicación: el ordenador nos va a dejar elegir entre dos o más sistemas al inicio.
En segundo lugar, el usuario tiene que saber que un sistema dual supone que cada sistema utiliza una "porción" del disco duro; una (o varias) particiones quedan para cada sistema, de forma independiente. Es decir, no trabajan "en la misma zona del disco" los dos sistemas. Eso sí, después es posible acceder a los contenidos de windows desde nuestro GNU/Linux. Pero windows no va a saber acceder a los datos de nuestro Linux (y mejor así).
En tercer lugar, hay que tener cuidado con cómo instalamos y qué desinstalamos. Si tenemos primero linux instalado, y posteriormente en el resto del disco ponemos windows, éste último borrará el arranque de linux, y ya no podremos acceder a él. Igualmente, si teniendo el arranque dual habitual (hemos instalado primero windows y luego linux), si decidimos borrar la/s partición/es de linux por las buenas, no arrancará nada, porque el gestor de arranque está gestionado desde linux. Esto significa: primero instalar windows y después linux; y, a la hora de desinstalar linux, antes hay que restaurar el arranque propio de windows.
Por último, recordar algo que es bastante lógico: siempre que se modifican las particiones de un ordenador hay riesgo de pérdida de datos, lo que hace recomendable disponer de copias de seguridad de la información que tenemos almacenada.

Particiones que serán necesarias

Un sistema dual, como ya hemos comentado, utilizará el disco duro no como un todo, sino una o varias particiones independientes para cada sistema (como si fuesen varios discos independientes dentro de uno mismo). Imaginemos que el disco duro es un pastel alargado. Podemos considerar cada partición como un trozo de dicho pastel.

Windows puede funcionar con una sóla; pero es habitual que esté repartido en varias particiones: una para los archivos del sistema, otra para los datos de los usuarios, y a veces otra de recuperación por si tenemos que reinstalar el sistema.

GNU/Linux necesita al menos dos particiones. Primero, la partición principal (conocida simplemente como "/"). Segundo, la partición "swap". Así se conoce una partición que se utiliza como "memoria auxiliar", cuando nuestra memoria RAM anda muy saturada de uso. Se conoce también como "área de intercambio". Frecuentemente se separa también en una partición independiente la /home, el sitio donde se ubican todos los datos y configuraciones de los usuarios del equipo. También hay quien hace una partición independiente para el arranque, la /boot (aunque esto sólo en instalaciones avanzadas y complejas).

Llegados a este punto, recordar también otro punto importante: los ordenadores de hoy día no reconocen más de cuatro particiones primarias en un disco duro. Esto quiere decir que, cuando haya que definirlas, tendremos que tener cuidado de este límite, y no definirlas todas como primarias, sino que incluiremos "particiones lógicas" (un particionado más "virtual" y menos "físico", digámoslo así).

Preparar arranque dual con windows XP (o anteriores) + Linux

En este caso, será suficiente utilizar una herramienta de particionado y manipulación de discos como las que vienen en cualquier Live CD de GNU/Linux, arrancando el ordenador desde el CD correspondiente. Previamente habremos hecho un defragmentado del disco duro (esto es importante). Entre ellas tenemos Gparted.
Seleccionaremos la partición de windows que tenga los datos del usuario, y reduciremos su tamaño para dejar espacio libre a nuestro futuro sistema linux. Recordamos, como siempre, que si bien GNU/Linux optimiza bastante  bien el espacio, es conveniente ser generosos con lo que vamos a asignarle.

Una vez hecho esto, procederemos a la instalación de nuestro sistema GNU/Linux. En el espacio libre que tenemos, crearemos las particiones que entendamos necesarias, según lo expuesto anteriormente. También podemos optar por un particionado automático; pero en este caso siempre tendremos que especificar que queremos instalar. Generará un menú que nos dará la opción de arrancar, bien con windows, bien con GNU/Linux.

Preparar arranque dual con Vista/7 + GNU/Linux

En este caso no es tan sencillo como en el anterior. Estos sistemas llevan un control de sus particiones, de tal forma que chequean cómo están sus particiones cuando se cierra el sistema, y de nuevo cuando vuelve a abrirse; si no coinciden, el sistema puede no arrancar. Eso quiere decir que no podemos iniciar "furtivamente" nuestro ordenador desde un CD Live y modificar las particiones; corremos el peligro de que luego windows no quiera ponerse en marcha.
Aquí necesitamos, en primer lugar, que windows "nos ceda él mismo" parte de su espacio para poner otros sistemas. Para ello, en primer lugar hacemos un defragmentado del disco, como en el caso anterior. Nunca recuerdo dónde se encuentra esta herramienta en windows; pero siempre la encuentro escribiendo "defragmentar" en el apartado "buscar" del menú.
Una vez que tenemos defragmentado el disco, buscamos la opción de "redimensionar particiones". Aquí, nos dará opción de reducir hasta un máximo que él mismo calcula. En principio, siempre reduciremos la partición en la que se encuentran nuestros datos, no la del sistema, si es que estuviesen separados. Si consideramos suficiente el espacio ofrecido (no deberíamos dedicar menos de 10 GB para nuestro linux), aceptamos y al finalizar, ya tenemos todo preparado para hacer una instalación de linux que acompañe a windows en nuestro equipo.
Si vemos que necesitamos más espacio, cuidado; puede ocurrir que sea peligroso para el sistema windows reducirlo más, o tal vez simplemente que el defragmentador no es suficientemente eficiente. Sólo si nos aseguramos que no se trata de una reducción que pudiera ser peligrosa para la integridad de los datos de windows (dejarlos "muy apretados" o sin espacio suficiente), arrancaremos el CD de instalación desde la sesión de windows, y nuestro instalador "hará gestiones" que faciliten poder reducir más la partición en el momento de hacer la instalación (nos pedirá reiniciar con el CD introducido).


Una vez que ya tenemos hechas estas operaciones, estamos listos para iniciar una instalación de linux en nuestro ordenador, de forma que mantengamos ambos sistemas (windows y linux) y podamos arrancar con el que queramos al iniciar la sesión.

Hoy día, prácticamente todas las distribuciones nos permiten elegir instalar en "el espacio libre en el disco". También nos pueden permitir, como hemos mencionado, reducir aún más alguna de las particiones de windows (esto último suele funcionar; pero no podemos garantizar al 100% "el éxito de la operación": ¡si vas a hacerlo, ten previamente a salvo tus datos en un dispositivo externo!).

Tal y como he comentado durante este artículo, hay montones de sitios web donde se guía paso a paso a través de una instalación de Debian Squeeze. Por ejemplo:
http://usuariodebian.blogspot.com/
http://www.esdebian.org/wiki/instalacion

 Sólo os comentaré que, para hacer la instalación con KDE y no con otro, tenéis que entrar en el menú inicial del instalador en "advanced options" y continuar en "alternate desktops", para elegir finalmente KDE cuando os aparezca la lista de escritorios disponibles (os aparecerán Xfce, LXDE y KDE).

Continuaremos entonces con el proceso post-instalación. Espero que os sirva.

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