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Este blog pretende ser una herramienta más, de las múltiples que pueden encontrarse en la red, para acercar el mundo del Software libre en general y de GNU/Linux en particular a todos aquellos que se sienten atraídos por el tema, tanto a nivel básico doméstico como a nivel profesional. De una manera general, a todos aquellos que lleguen por la red. Y de una manera más particular, a todos aquellos residentes en el área de Vitoria y alrededores; de forma que podamos tener un punto de referencia y contacto.

Estaremos encantados de recibir vuestras aportaciones, sugerencias, comentarios, etc. Un saludo.
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domingo, 7 de julio de 2013

Obsolescencia programada: ¿también en linux?

Hola a todos,

Quiero escribir este artículo para compartir mi última experiencia de instalación de linux en un portátil. En cierto modo es también un "aviso para navegantes", sobre cómo a veces podemos encontrarnos con que la "obsolescencia programada" (fin de la vida útil de diversas cosas por decisión expresa de su fabricante) también puede llegar al mundo de GNU/Linux. No a todas las distribuciones, claro está; si una ventaja importante seguimos y creo que seguiremos teniendo mucho tiempo es que no es fácil que nos quedemos sin opciones a la hora de instalar, dado el amplio abanico de posibilidades con el que contamos, en un mundo en el que la diversidad es, para muchos, incluso excesiva.

Llegó a mis manos un portátil que había estado funcionando con Ubuntu 11.10 y Gnome-Shell, en principio sin problemas. Al haber finalizado el soporte ya para dicha versión, decidimos instalar (desde cero; siempre lo aconsejo si es posible) la versión 12.4.2 que, como bien sabéis, es la versión LTS, lo que le proporcionaría al usuario un tiempo de mantenimiento y soporte hasta mayo de 2017.

El equipo es un HP con procesador Core 2 duo a 2.00 GHz, 4 GB de RAM y 40 GB de disco duro. La tarjeta gráfica, una Ati M64-S. Como podéis comprobar, no se trata de un equipo modernísimo, pero tampoco podríamos decir que se trate de ninguna patata tecnológica.

Al tratar de arrancar desde el CD, salía justo una primera imagen del CD, pero rápidamente quedaba todo en una inquietante pantalla negra con un cursor parpadeante. Al constatar que dicho CD sí que funcionaba en otros equipos, entendí que había problemas entre este equipo y dicha distribución Ubuntu; más aún cuando probé a arrancarlo con CDs de otras distribuciones (Xubuntu 12.04, Debian 7 y Kubuntu 12.04) sin ningún problema. Tampoco arrancaba, por ejemplo, con Fedora.

Forcé la instalación de Ubuntu 12.04 desde el CD Alternate. Conseguir esto me daba una pista importante: había un problema gráfico. Efectívamente, el sistema, una vez instalado, no arrancaba; aunque sí lo hacía en "modo recuperación", con una calidad gráfica muy pobre. Hice la prueba de instalar los drivers fglrx de ATI. El sistema ya arrancaba en modo normal, pero igualmente con una calidad gráfica ínfima (sólo arrancaba Gnome Fallback y Unity 2d)

Leí entonces que muchas tarjetas gráficas (entre ellas, seguramente la misma que tenía este equipo) habían dejado de estar soportadas por los actuales drivers, quedando por tanto obsoletas; ésta era la razón por la que el funcionamiento con los drivers fglrx era mínimo. No parecía haber solución, si tampoco los drivers libres que vienen por defecto eran capaces de hacerla funcionar. No, al menos, con Ubuntu y Gnome-Shell, como el dueño del equipo quería.

En ese momento pensé qué diferencias importantes podía haber entre el CD de Ubuntu y de Xubuntu para que ésta última hubiese arrancado sin mayores problemas. Recordé entonces que, si bien en Ubuntu habían pasado del kernel 3.2 con el que se publicó la 12.04 en un primer momento, al 3.5, Xubuntu seguía ofreciendo en su instalación el kernel 3.2. Eso me llevó a pensar que tal vez si instalaba y arrancaba con el kernel 3.2, podría solucionar el problema. Dicho y hecho.

Primero quité los drivers fglrx (desinstalé todos los paquetes relativos a fglrx), y arranqué en modo recuperación. Ahí instalé el kernel 3.2 pae (hay que recordar que el equipo tiene 4 GB de RAM), y arranqué con él sin problemas; y por fin, con una calidad gráfica muy razonable. Acto seguido, para que el cliente no tuviese que buscar "su kernel" en la lista cada vez que arrancaba, y dado que los 3.5 no eran útiles para este equipo, decidí desinstalarlos, junto con sus "headers" o cabeceras correspondientes. Eso sí, lo hice uno por uno, paquete a paquete, para evitar que desinstalase demasiadas dependencias. Lo hice desde la consola, con la orden "aptitude purge" seguida del nombre de los paquetes correspondientes a los kernel 3.5 (linux-image-3.5...) que tenía instalados.

El problema había quedado solucionado. Sin embargo, me queda la impresión de que la "obsolescencia programada" va llegando a equipos cuyo potencial no lo merece, todavía, a día de hoy. ¿Optimización de recursos de mantenimiento? ¿Simple interés comercial? ¿Habrá que irse pasando a entornos gráficos más básicos conforme pasa el tiempo, si queremos seguir utilizando las mismas máquinas? ¿O tal vez sólo haya que cambiar de distribución? El tiempo lo dirá. El debate siempre estará encima de la mesa.



sábado, 23 de junio de 2012

Vida útil de mi sistema linux

Habitualmente me encuentro con que aquellos usuarios que quieren "embarcarse" en la aventura de pasarse a un sistema Linux en alguno de sus equipos, no parecen interesarse por la vida útil de su sistema. Y como quiera que me parece un tema de vital importancia, he decidido dedicarle este artículo.

Cuando un usuario llegado del mundo de windows piensa en la duración de su sistema (no suele hacerlo), habitualmente aplica los mismos patrones de pensamiento que en windows. Como mucho, en su vida ha conocido Windows 95, 98, 2000, XP, Vista, 7... Cada uno de ellos para "muchos años"; e independientes de las aplicaciones que se usan. Incluso el XP todavía tiene soporte de actualizaciones (aunque se dice que le quedan dos telediarios).

GNU/Linux no funciona así. Un sistema GNU/Linux, por suerte o por desgracia (hay en ello ventajas y también inconvenientes) viene no sólo con el Sistema Operativo como tal, sino también con las aplicaciones correspondientes que vamos a utilizar. El ejemplo más conocido hoy día de esto son los dispositivos Android (hay que recordar que también son Linux), que vienen con una serie de aplicaciones ya instaladas, y con la posibilidad de instalar muchas más a través de una aplicación especialmente diseñada para ello. Por esta razón, los sistemas Linux ofrecen nuevas versiones de todo el conjunto completo, no sólo de la base del sistema, cada cierto tiempo. Ese período de tiempo se sitúa entre los 6 meses de Ubuntu y Fedora y los aproximadamente dos años de Debian.

Esto implica que los desarrolladores de todo ese software que se nos ofrece han de ofrecer un "mantenimiento", no sólo del sistema base como tal, sino de posibles problemas que puedan dar las aplicaciones ofertadas. Supone también tener que mantener más de una versión. Esto hace que hayan de poner un tiempo límite al soporte que ofrecen para cada versión que se lanza. Podemos decir que ese es el tiempo de "vida útil" del sistema; porque en ningún caso es recomendable utilizar un sistema operativo que ya no recibe mantenimiento ni soporte por parte de sus creadores. Esto hace que el usuario siempre debe saber cuánto va a "durarle" su sistema (siempre que no lo sustituya previamente, como hacemos muchos que valoramos el hecho de tener una versión con contenidos lo más modernos posible). Recordamos que no hablamos de un período de tiempo desde que el usuario lo instala, sino desde que cada versión fue publicada; dato este por consiguiente que también habrá de ser conocido por el usuario.

¿Y de cuánta vida útil estamos hablando? Siempre, por supuesto, hablamos de vida útil desde su lanzamiento, independientemente del momento de instalación en cada equipo.

Fedora ofrece un nuevo lanzamiento cada 6 meses, pero todas sus ediciones tienen un período de mantenimiento un tanto limitado, comparado con otras distribuciones. Su duración aproximada son 14 meses. Podemos decir, por ejemplo, que Fedora 15 dejará de tener mantenimiento en cuanto hayan pasado unos dos meses después de publicada Fedora 17.

En el caso de Debian, se ofrece siempre un año adicional después de que se publica la versión siguiente. Esto se puede traducir en un período aproximado de tres años desde su lanzamiento, ya que suelen publicar cada dos años. Ahora mismo se estima que se publicará la próxima hacia febrero de 2013; con lo que Debian 6 Squeeze, la versión actual tendrá mantenimiento en ese caso hasta febrero de 2014.

La distribución Mageia publica aproximadamente cada 9 meses, y el soporte que da a sus lanzamientos se calcula en 18 meses; es decir, el alcance de dos lanzamientos. Según eso, Mageia 2, la actual versión, terminará su vida útil coincidiendo con el lanzamiento de Mageia 4, hacia noviembre de 2013.

OpenSUSE hace sus lanzamientos cada 8 meses, y mantiene el soporte de cada uno de ellos durante año y medio. La actual OpenSUSE, la 12.1, fue publicada a mediados de noviembre de 2011, con lo que su vida útil alcanzará hasta mayo de 2013.

En los sistemas Ubuntu, dependerá de la versión de la que estemos hablando, porque tienen dos tipos de lanzamientos: LTS y no LTS. LTS significa Long Term Support, es decir, largo tiempo de soporte. Aunque lanzan una versión nueva cada 6 meses, cada dos años hacen una que es LTS, a la que le dan 5 años de soporte (desde la versión actual; anteriormente se venían ofreciendo tres años). Esto supone que la actual Ubuntu 12.4, que es también la última LTS, tendrá mantenimiento hasta Abril de 2017; y la anterior LTS, publicada en octubre de 2010, tiene todavía soporte hasta octubre de 2013.  El resto de versiones que no son LTS tienen un mantenimiento de año y medio desde su publicación. La próxima Ubuntu que se publique en octubre de 2012, que no será LTS, recibirá mantenimiento hasta abril de 2014.
Supuestamente, la vida útil de las distribuciones derivadas de Ubuntu es la misma que la correspondiente versión de la que se derivan. Una distribución derivada de Ubuntu 11.10 tendrá la misma vida útil que esta, es decir, hasta abril de 2013. Actualmente, la más famosa distribución derivada de Ubuntu es Linux Mint (su edición estándar).

Por último, habría que hablar de las distribuciones "Rolling". Son distribuciones Linux que, teóricamente, no finalizan nunca su vida útil porque, aunque hacen lanzamientos cada cierto tiempo, van poco a poco modificando el "contenido" de la distribución, actualizando el sistema por completo a medida que van surgiendo nuevas versiones de las aplicaciones que contienen y que estas pueden incorporarse al resto del sistema. En principio, cabe esperar de estas distribuciones una menor estabilidad; de hecho, es el eterno debate sobre las ventajas y desventajas de las distribuciones Rolling respecto a las convencionales. Digo que teóricamente nunca finalizan su vida útil porque, en la práctica, sí que puede llegar un momento en el que haya que reinstalar porque en el sistema pueden quedar "restos" de versiones anteriores y problemas de desconfiguraciones debidos a los cambios constantes.
Las principales distribuciones rolling, a día de hoy, son: Linux Mint Debian Edition, PCLinuxOS, y OpenSUSE (Edición "Tumbleweed").

¿Qué podemos hacer cuando se nos ha "acabado" nuestro sistema GNU/Linux? ¿Qué opciones hay de actualizar?

En principio, las posibilidades de hacer una actualización desde nuestro sistema actual a la nueva versión, son más teóricas que reales. Sobre el papel, siempre se puede hacer; pero hay que tener en cuenta que ya las actualizaciones de una versión a la justo siguiente ya suelen traer algunos problemas de desconfiguraciones y normalmente se necesitan ciertos ajustes. Y estas actualizaciones de las que ahora hablamos siempre suponen un salto de varias versiones; con lo que estos problemas pueden multiplicarse. Incluso en caso de que no hubiese problemas, el sistema no va a funcionar tan "fino" como si se tratara de una instalación completa desde cero. Siempre recomiendo esta opción. 

Espero que esto pueda aclarar un poco las ideas de usuarios recién llegados o interesados en el mundo de Linux y Software Libre.

jueves, 30 de junio de 2011

Descargando y grabando distribuciones Linux

Últimamente conozco bastantes casos de errores realmente sorprendentes en el funcionamiento de distribuciones. Errores que en muchos casos, al tratarse de instalaciones totalmente estándar, sólo son comprensibles considerando la posibilidad de que el disco que se ha creado de la distribución no esté bien grabado; bien por un error al descargarlo, o bien por un error en la grabación. Entonces vamos a aclarar el proceso de cómo hacer ese proceso para evitar dichas situaciones.

El proceso lo resumiríamos así:
1) descargar el archivo ISO.
2) consultar su integridad con el archivo md5sum correspondiente
3) grabar el disco como disco imagen, haciendo que nuestro grabador compruebe la integridad de los datos grabados.

1) Descargar el archivo ISO. Esto, en principio, puede ser la parte más fácil. Normalmente los navegadores van a descargar los archivos a través de sus opciones de descarga directa de archivos. Sí que hay que tener en cuenta que Internet Explorer de windows (por si lo descargamos desde ahí) puede darnos alguna limitación en casos de archivos muy grandes, mayores de 4 GB. En caso de que sea una distribución que ocupe más, es mejor descargarla con Firefox.

La teoría nos dice que la opción de descarga directa de los navegadores funciona perfectamente; pero en la práctica ocurre que aparecen muchos errores en este tipo de descargas. Por esta razón, siempre recomendamos preferentemente hacerlo a través de programas gestores de descargas, como jdownloader, wget, kget, multiget... o programas torrent de compartición de archivos.

2) Una vez que ya tenemos el archivo ISO descargado, tenemos que comprobar la integridad de lo descargado. Esta información nos la puede dar la utilidad md5sum.

En todas las zonas de descarga de distribuciones linux, existe junto a los archivos ISO, también acceso a la información md5sum. Digamos que esto es un sistema que analiza el archivo y genera un código largo de caracteres que lo identifica. Otro archivo que sea idéntico generará el mismo código. De forma que consultamos ese código (el navegador nos lo abrirá pinchando en la opción md5sum, o nos lo descargará). Una vez que tenemos ya ese código, lo comparamos con el del archivo que hemos descargado. Lo hacemos desde la terminal poniendo:

md5sum <nombre del archivo descargado>

Estará un tiempo obteniendo ese código; finalmente nos lo presenta en pantalla. Una vez que lo vemos en pantalla, comprobamos si es el mismo que el md5sum de la página de descargas. En caso afirmativo, ya sabemos que la descarga ha sido correcta.
Si estamos haciendo esa descarga desde windows, tendremos que descargar la utilidad md5sum para windows. La podemos encontrar aquí: http://www.md5summer.org/download.html

3) Una vez que ya sabemos que la descarga se ha realizado correctamente, procedemos a su grabación en un CD o DVD. Es importante recordar que la forma de grabar esto es no como un CD/DVD de datos, sino como un disco imagen. Esta opción la tienen todos los grabadores de discos, entre ellos k3b, brasero o Nero. De la misma forma, aunque nos ralentice la operación, es conveniente que grabemos a la menor velocidad posible, y que le hagamos comprobar la integridad de los datos grabados.

Una vez hecho esto, podemos confiar en haber obtenido un disco sin fallos con la distribución GNU/Linux que queremos utilizar.

martes, 7 de junio de 2011

Debian con KDE: Preparación de sistema con arranque dual Linux - Windows

Como dije anteriormente, voy a compartir mi experiencia respecto a una instalación de Debian con KDE.

Dicen, y creo que es cierto, que es inteligente no ser redundante (al menos, no serlo demasiado). Hay múltiples artículos en la red sobre la instalación de Debian. De forma que voy a hablar más de otros pasos que no están tan cubiertos: la preparación de un sistema con arranque dual, y posteriormente la configuración post-instalación. Es decir, me centraré en el "antes" y en el "después", ya que acerca del "durante" hay montañas de información, además de tratarse de un método muy muy automatizado, que no ofrece apenas dificultades para el usuario (las pocas dificultades que puede presentar son en momentos muy puntuales de la instalación, y éstas pueden aclararse de forma breve y sencilla).

En esta entrega, entonces, procedo a explicar la preparación de un sistema dual. ¿Por qué? -se puede estar preguntando el lector. La razón es sencilla. Cuando alguien comienza con GNU/Linux, no suele estar en un momento en el que pueda prescindir al 100% de windows. Tampoco está preparado (todavía) para instalarse una máquina virtual dentro de su sistema GNU/Linux (un programa que hace de ordenador virtual con windows dentro de nuestro ordenador con Linux). De forma que la solución más habitual y más recomendable para evitar que la aventura del cambio se convierta en una pesadilla, es hacer, al menos temporalmente, un sistema con arranque dual, es decir, con los dos sistemas; con la posibilidad de elegir al arrancar el ordenador, si queremos la sesión con windows o con Linux.

Qué supone un sistema dual

En primer lugar, tiene que quedar claro qué supone un sistema dual. Por supuesto, la idea ha quedado ya definida en la anterior explicación: el ordenador nos va a dejar elegir entre dos o más sistemas al inicio.
En segundo lugar, el usuario tiene que saber que un sistema dual supone que cada sistema utiliza una "porción" del disco duro; una (o varias) particiones quedan para cada sistema, de forma independiente. Es decir, no trabajan "en la misma zona del disco" los dos sistemas. Eso sí, después es posible acceder a los contenidos de windows desde nuestro GNU/Linux. Pero windows no va a saber acceder a los datos de nuestro Linux (y mejor así).
En tercer lugar, hay que tener cuidado con cómo instalamos y qué desinstalamos. Si tenemos primero linux instalado, y posteriormente en el resto del disco ponemos windows, éste último borrará el arranque de linux, y ya no podremos acceder a él. Igualmente, si teniendo el arranque dual habitual (hemos instalado primero windows y luego linux), si decidimos borrar la/s partición/es de linux por las buenas, no arrancará nada, porque el gestor de arranque está gestionado desde linux. Esto significa: primero instalar windows y después linux; y, a la hora de desinstalar linux, antes hay que restaurar el arranque propio de windows.
Por último, recordar algo que es bastante lógico: siempre que se modifican las particiones de un ordenador hay riesgo de pérdida de datos, lo que hace recomendable disponer de copias de seguridad de la información que tenemos almacenada.

Particiones que serán necesarias

Un sistema dual, como ya hemos comentado, utilizará el disco duro no como un todo, sino una o varias particiones independientes para cada sistema (como si fuesen varios discos independientes dentro de uno mismo). Imaginemos que el disco duro es un pastel alargado. Podemos considerar cada partición como un trozo de dicho pastel.

Windows puede funcionar con una sóla; pero es habitual que esté repartido en varias particiones: una para los archivos del sistema, otra para los datos de los usuarios, y a veces otra de recuperación por si tenemos que reinstalar el sistema.

GNU/Linux necesita al menos dos particiones. Primero, la partición principal (conocida simplemente como "/"). Segundo, la partición "swap". Así se conoce una partición que se utiliza como "memoria auxiliar", cuando nuestra memoria RAM anda muy saturada de uso. Se conoce también como "área de intercambio". Frecuentemente se separa también en una partición independiente la /home, el sitio donde se ubican todos los datos y configuraciones de los usuarios del equipo. También hay quien hace una partición independiente para el arranque, la /boot (aunque esto sólo en instalaciones avanzadas y complejas).

Llegados a este punto, recordar también otro punto importante: los ordenadores de hoy día no reconocen más de cuatro particiones primarias en un disco duro. Esto quiere decir que, cuando haya que definirlas, tendremos que tener cuidado de este límite, y no definirlas todas como primarias, sino que incluiremos "particiones lógicas" (un particionado más "virtual" y menos "físico", digámoslo así).

Preparar arranque dual con windows XP (o anteriores) + Linux

En este caso, será suficiente utilizar una herramienta de particionado y manipulación de discos como las que vienen en cualquier Live CD de GNU/Linux, arrancando el ordenador desde el CD correspondiente. Previamente habremos hecho un defragmentado del disco duro (esto es importante). Entre ellas tenemos Gparted.
Seleccionaremos la partición de windows que tenga los datos del usuario, y reduciremos su tamaño para dejar espacio libre a nuestro futuro sistema linux. Recordamos, como siempre, que si bien GNU/Linux optimiza bastante  bien el espacio, es conveniente ser generosos con lo que vamos a asignarle.

Una vez hecho esto, procederemos a la instalación de nuestro sistema GNU/Linux. En el espacio libre que tenemos, crearemos las particiones que entendamos necesarias, según lo expuesto anteriormente. También podemos optar por un particionado automático; pero en este caso siempre tendremos que especificar que queremos instalar. Generará un menú que nos dará la opción de arrancar, bien con windows, bien con GNU/Linux.

Preparar arranque dual con Vista/7 + GNU/Linux

En este caso no es tan sencillo como en el anterior. Estos sistemas llevan un control de sus particiones, de tal forma que chequean cómo están sus particiones cuando se cierra el sistema, y de nuevo cuando vuelve a abrirse; si no coinciden, el sistema puede no arrancar. Eso quiere decir que no podemos iniciar "furtivamente" nuestro ordenador desde un CD Live y modificar las particiones; corremos el peligro de que luego windows no quiera ponerse en marcha.
Aquí necesitamos, en primer lugar, que windows "nos ceda él mismo" parte de su espacio para poner otros sistemas. Para ello, en primer lugar hacemos un defragmentado del disco, como en el caso anterior. Nunca recuerdo dónde se encuentra esta herramienta en windows; pero siempre la encuentro escribiendo "defragmentar" en el apartado "buscar" del menú.
Una vez que tenemos defragmentado el disco, buscamos la opción de "redimensionar particiones". Aquí, nos dará opción de reducir hasta un máximo que él mismo calcula. En principio, siempre reduciremos la partición en la que se encuentran nuestros datos, no la del sistema, si es que estuviesen separados. Si consideramos suficiente el espacio ofrecido (no deberíamos dedicar menos de 10 GB para nuestro linux), aceptamos y al finalizar, ya tenemos todo preparado para hacer una instalación de linux que acompañe a windows en nuestro equipo.
Si vemos que necesitamos más espacio, cuidado; puede ocurrir que sea peligroso para el sistema windows reducirlo más, o tal vez simplemente que el defragmentador no es suficientemente eficiente. Sólo si nos aseguramos que no se trata de una reducción que pudiera ser peligrosa para la integridad de los datos de windows (dejarlos "muy apretados" o sin espacio suficiente), arrancaremos el CD de instalación desde la sesión de windows, y nuestro instalador "hará gestiones" que faciliten poder reducir más la partición en el momento de hacer la instalación (nos pedirá reiniciar con el CD introducido).


Una vez que ya tenemos hechas estas operaciones, estamos listos para iniciar una instalación de linux en nuestro ordenador, de forma que mantengamos ambos sistemas (windows y linux) y podamos arrancar con el que queramos al iniciar la sesión.

Hoy día, prácticamente todas las distribuciones nos permiten elegir instalar en "el espacio libre en el disco". También nos pueden permitir, como hemos mencionado, reducir aún más alguna de las particiones de windows (esto último suele funcionar; pero no podemos garantizar al 100% "el éxito de la operación": ¡si vas a hacerlo, ten previamente a salvo tus datos en un dispositivo externo!).

Tal y como he comentado durante este artículo, hay montones de sitios web donde se guía paso a paso a través de una instalación de Debian Squeeze. Por ejemplo:
http://usuariodebian.blogspot.com/
http://www.esdebian.org/wiki/instalacion

 Sólo os comentaré que, para hacer la instalación con KDE y no con otro, tenéis que entrar en el menú inicial del instalador en "advanced options" y continuar en "alternate desktops", para elegir finalmente KDE cuando os aparezca la lista de escritorios disponibles (os aparecerán Xfce, LXDE y KDE).

Continuaremos entonces con el proceso post-instalación. Espero que os sirva.

martes, 1 de febrero de 2011

A vueltas con los escritorios...

No descubrimos nada si decimos que el aspecto gráfico de un sistema GNU/Linux es, en ocasiones, una barrera que intimida al recién llegado. No ya porque sea de una especial complejidad, sino más bien por la infinidad de opciones diferentes con las que nos encontramos. Hay que recordar que, a diferencia de los sistemas de Microsoft, el escritorio (entorno gráfico) no es parte "nuclear" del sistema, sino que es un "complemento" añadido. Claro, cuando hablamos de aplicaciones complementarias, en GNU/Linux hablamos inevitablemente de diversidad, de múltiples opciones posibles. Y claro, el recién llegado no está habituado a tener que pensar en esta disyuntiva.

Es cierto que hasta ahora las diferentes distribuciones de que disponemos, hacen sus apuestas particulares por un tipo de entorno u otro; de forma que siempre tenemos ya un entorno gráfico por defecto. Y los posicionamientos han sido, hasta ahora, bastante claros: las distribuciones punteras y más populares han estado apostando más por el entorno Gnome (Ubuntu, Linux Mint, Debian, Fedora...). Sólo openSUSE y Mandriva, de este ranking de distribuciones, parecen volcarse con el escritorio KDE.

Hasta ahora, hablando de los dos entornos gráficos principales, KDE y Gnome, solíamos decir: "KDE: más vistoso, más recargado, más complejo, más pesado"; y "Gnome: más austero, simple (demasiado para muchos) y funcional". En cierto modo sigue siendo así. Pero... vientos de cambio vienen.

De momento, Gnome entra en abril de 2011 en sus versiones Gnome 3.x. Cuando en KDE se dio el gran salto de las versiones 3.5.x a las 4.x... el cambio fue brutal, era como tener un escritorio nuevo. Y, que me perdonen los incondicionales de KDE, pero, a mi entender, no hubo un KDE realmente usable hasta las versiones 4.3.x. Muchos usuarios migraron y cambiaron de escritorio en todo este tiempo. Se dice que en Gnome el cambio no va a ser igual, que ellos hacen las cosas "más suavemente"... pero aún así, el cambio no es trivial. Basta con echar un vistazo en Google a los miles de pantallazos y vídeos que hay sobre "Gnome 3" o "Gnome-shell" (uno de sus componentes estrella). Un salto tan importante nunca es buena noticia para quien quiere un sistema sólido, fiable y estable; aunque sí puede serlo para quien quiere lo último de lo último.
Por si esto fuera poco, Ubuntu 11.04 saldrá publicado con el escritorio Unity; un entorno de escritorio concebido para netbooks y que de hecho a mí me recuerda más a un smartphone que a otra cosa.

A los que en cursos de introducción a Linux y el Software Libre nos ha gustado mostrar algo que al recién llegado le sirva un tiempo, se nos ha cerrado esa puerta. ¿Enseñamos ahora un entorno gráfico que poco menos que desaparecerá en abril? ¿Mostramos el Unity, por el que de momento no creo que apuesten muchos más, aparte de Ubuntu? Desde luego, siempre está la opción de Debian, que en pocos días publicará su versión 6.0, con una vida útil de al menos dos años, que sí traerá por defecto Gnome 2.30. Pero sí es cierto que configurar al gusto una Debian sigue siendo complicado para el recien llegado.

Ahí es donde el universo GNU/Linux, en su gran diversidad, nos ofrece también otra salida: KDE. Este escritorio ya superó su etapa de dura y total transición, y hoy día es un escritorio que, además de muy vistoso pues posee una mejor y más nítida definición gráfica gracias a las librerías QT con las que está construido, puede ofrecernos todas las funcionalidades que esperamos de un escritorio. Siempre se ha dicho que su consumo en recursos del ordenador es más elevado; pero podemos suavizar esto si optamos por Debian con KDE o simplemente por una PCLinuxOS, que acostumbra a mostrarnos un KDE bastante minimalista.

De modo que, el que les escribe, vuelve a KDE, en mi caso con Debian 6.0. Haré una reinstalación en cuanto salga oficialmente publicada Debian Squeeze 6.0. Próximamente, si les parece, escribiré un tutorial con lo que entiendo que hay que "añadir" a una instalación por defecto de Debian 6.0 KDE para unos resultados totalmente funcionales de cara al usuario común.

Lo más importante es que, en GNU/Linux, siempre tenemos alternativas.